domingo, 20 de mayo de 2012
miércoles, 2 de mayo de 2012
Piaget y la obviedad I
Nota: Aún no me desocupo por completo.
Jean Piaget fue un hombre admirable. No sólo tiene nombre de primaria, no; era un hombre brillante. Además de publicar su primer ensayo científico a los 11 años, ser un epistemólogo apasionado, biólogo y psicólogo (la enseñanza básica occidental está basada en sus teorías), se hizo la pregunta que muchos nos hemos hecho más de una vez y tuvo la paciencia para contestarla: ¿cómo le hace la gente para estar tan pendeja?
Hace poco entré en un pequeño debate acerca de la libertad, la cultura, la moral, la inhibición, y otras mamadas. Un cuate estaba terco con su posición de "querer es poder", y, por más que intenté explicarle mi punto de que sólo "podemos hasta donde nos encontremos limitados", ni lo aceptó ni lo entendió.
Piaget lanzó una teoría del desarrollo cognitivo. Probablemente retome el tema después, pero, en este momento, lo importante de su teoría es: que todo conocimiento nuevo requiere de conocimientos previos para asimilarse. Por eso nuestro sistema de educación lleva tantos pinches años de español y matemáticas, siempre de los conocimientos más básicos hacia los más avanzados, y por eso, basta con que los chavitos la caguen nomás tantito para cagarla por el resto de sus vidas (escolares; aunque en muchos casos, generales).
Un ejemplo rápido, usando el teorema de pitágoras: "en todo triángulo rectángulo, la suma del cuadrado de los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa". Basta con que una persona desconozca cualquiera de los términos del enunciado para tener dificultad o imposibilidad de entenderlo. ¿Qué es un triángulo? ¿qué es un triángulo rectángulo? ¿qué es la suma? ¿qué es un cuadrado? ¿qué es un cateto? ¿qué es una hipotenusa? e incluso ¿qué significa 'igual'? son cosas que se deben saber para poder comprender el teorema. A la inversa, si comprendemos cada uno de los términos por separado, se esperaría que pudiésemos comprender el teorema.
De aquí una frase de Piaget que me enseñaron que me fascina hasta la fecha: "uno no sabe lo que ve, uno ve lo que sabe".
Y ahora que tenemos el conocimiento previo, quizás se pueda entender un poco mejor mi postura: estamos limitados no sólo por nuestra capacidad intelectual, también por nuestros conocimientos. Si todo lo que algún Fulano tiene en la cabeza es basura, ¿qué clase de conocimiento se puede esperar que genere?, ¿de qué le sirve pensar? ¿y para qué queremos que piense? ¿por qué pensar que querer es poder, si todo lo que puede está condenado a ser una mugre o una mentira?
Tratar de reivindicar a una persona así es como enderezar un edificio: se tiene que encontrar el punto torcido, y, por lo general, tienden a encontrarse muy abajo como para poder hacer algo sin correr el riesgo de tirar todo lo demás.
Ésto cubre parcialmente el lado cognitivo, después entramos al tema de la inteligencia.
Jean Piaget fue un hombre admirable. No sólo tiene nombre de primaria, no; era un hombre brillante. Además de publicar su primer ensayo científico a los 11 años, ser un epistemólogo apasionado, biólogo y psicólogo (la enseñanza básica occidental está basada en sus teorías), se hizo la pregunta que muchos nos hemos hecho más de una vez y tuvo la paciencia para contestarla: ¿cómo le hace la gente para estar tan pendeja?
Hace poco entré en un pequeño debate acerca de la libertad, la cultura, la moral, la inhibición, y otras mamadas. Un cuate estaba terco con su posición de "querer es poder", y, por más que intenté explicarle mi punto de que sólo "podemos hasta donde nos encontremos limitados", ni lo aceptó ni lo entendió.
Piaget lanzó una teoría del desarrollo cognitivo. Probablemente retome el tema después, pero, en este momento, lo importante de su teoría es: que todo conocimiento nuevo requiere de conocimientos previos para asimilarse. Por eso nuestro sistema de educación lleva tantos pinches años de español y matemáticas, siempre de los conocimientos más básicos hacia los más avanzados, y por eso, basta con que los chavitos la caguen nomás tantito para cagarla por el resto de sus vidas (escolares; aunque en muchos casos, generales).
Un ejemplo rápido, usando el teorema de pitágoras: "en todo triángulo rectángulo, la suma del cuadrado de los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa". Basta con que una persona desconozca cualquiera de los términos del enunciado para tener dificultad o imposibilidad de entenderlo. ¿Qué es un triángulo? ¿qué es un triángulo rectángulo? ¿qué es la suma? ¿qué es un cuadrado? ¿qué es un cateto? ¿qué es una hipotenusa? e incluso ¿qué significa 'igual'? son cosas que se deben saber para poder comprender el teorema. A la inversa, si comprendemos cada uno de los términos por separado, se esperaría que pudiésemos comprender el teorema.
De aquí una frase de Piaget que me enseñaron que me fascina hasta la fecha: "uno no sabe lo que ve, uno ve lo que sabe".
Y ahora que tenemos el conocimiento previo, quizás se pueda entender un poco mejor mi postura: estamos limitados no sólo por nuestra capacidad intelectual, también por nuestros conocimientos. Si todo lo que algún Fulano tiene en la cabeza es basura, ¿qué clase de conocimiento se puede esperar que genere?, ¿de qué le sirve pensar? ¿y para qué queremos que piense? ¿por qué pensar que querer es poder, si todo lo que puede está condenado a ser una mugre o una mentira?
Tratar de reivindicar a una persona así es como enderezar un edificio: se tiene que encontrar el punto torcido, y, por lo general, tienden a encontrarse muy abajo como para poder hacer algo sin correr el riesgo de tirar todo lo demás.
Ésto cubre parcialmente el lado cognitivo, después entramos al tema de la inteligencia.
domingo, 15 de abril de 2012
Ando ido
Nada más para avisar que, más a huevo que de ganas, tengo que dejar de publicar aquí, tanto la tira como contenido del blog, al menos por un par de semanas.
Ésto a razón de que reanudamos en el otro proyecto y está resultando una chinga muchísimo más tediosa de lo que me esperaba. Yo pensé que con un par de días tenía, pero no.
Y luego, todavía no termino de cambiar de cuarto mis cosas. De verdad que nunca me imaginé tener tantas chácharas y curiosidades, pero tengo que mover y acomodar todas para que puedan seguir con la construcción, acá en la casa.
Regreso despuecito.
Ésto a razón de que reanudamos en el otro proyecto y está resultando una chinga muchísimo más tediosa de lo que me esperaba. Yo pensé que con un par de días tenía, pero no.
Y luego, todavía no termino de cambiar de cuarto mis cosas. De verdad que nunca me imaginé tener tantas chácharas y curiosidades, pero tengo que mover y acomodar todas para que puedan seguir con la construcción, acá en la casa.
Regreso despuecito.
sábado, 7 de abril de 2012
Dunning-Kruger
No es pariente de Freddy ni acosará a nadie en sus sueños.
Para ser justo, se me ocurrió comentar un caso en el que el argumento ad hominem podría ser válido. Se trata del efecto Dunning-Kruger, una situación en la que una persona cree saber más de lo que en realidad sabe.
Justin Kruger y David Dunning decidieron, en 1999, cientifizar lo obvio: la gente pendeja es demasiado pendeja como para saber lo pendeja que está. Realizaron experimentos con personas en diferentes actividades que podríamos calificar de "comunes", donde las personas menos competentes demostraron mucho mayor confianza que las personas más preparadas (como bien dicen: "el que nada sabe, nada teme").
Los puntos a probar con estos experimentos fueron, básicamente, que la gente pendeja se sobreestima (y de paso vieron que la gente preparada se tiende a subestimar); en las pruebas, la gente pendeja no sólo iba más confiada, tampoco fueron capaces de reconocer la habilidad genuina de las demás personas, de reconocer sus propios fallos, y, cuando les preguntaron a las personas con más bajo rendimiento cuál pensaron que fue su resultado, todos estaban seguros de que pasaban.
Y aquí el punto es, que no importa ser ignorante, porque todos somos ignorantes en diferentes campos; lo realmente importante es saber que lo somos, aceptarlo, y cambiarlo cuando sea posible. Dijo Einstein que el que no podía maravillarse es tan bueno como un muerto porque sus ojos están cerrados, y es difícil maravillarse cuando crees que lo sabes todo.
Y para cerrar, en cuanto al tema del argumento ad hominem, puede ser válido cuando hablas con este tipo de personas, famosas por pensar que saben más que cualquier experto en la materia. Ejemplo:
Pendejo bajo el efecto Dunning-Kruger: Es bien sabido que la gente engorda porque come mucho.
Algún otro wey: ¡Cállate cabrón! Ni que fueras nutriólogo.
Obviamente, se esperaría que puedas presentar un argumento mejor que ese, por ejemplo, el por qué no tiene razón y/o por qué necesitaría ser nutriólogo para saberlo.
Para ser justo, se me ocurrió comentar un caso en el que el argumento ad hominem podría ser válido. Se trata del efecto Dunning-Kruger, una situación en la que una persona cree saber más de lo que en realidad sabe.
Justin Kruger y David Dunning decidieron, en 1999, cientifizar lo obvio: la gente pendeja es demasiado pendeja como para saber lo pendeja que está. Realizaron experimentos con personas en diferentes actividades que podríamos calificar de "comunes", donde las personas menos competentes demostraron mucho mayor confianza que las personas más preparadas (como bien dicen: "el que nada sabe, nada teme").
Los puntos a probar con estos experimentos fueron, básicamente, que la gente pendeja se sobreestima (y de paso vieron que la gente preparada se tiende a subestimar); en las pruebas, la gente pendeja no sólo iba más confiada, tampoco fueron capaces de reconocer la habilidad genuina de las demás personas, de reconocer sus propios fallos, y, cuando les preguntaron a las personas con más bajo rendimiento cuál pensaron que fue su resultado, todos estaban seguros de que pasaban.
Y aquí el punto es, que no importa ser ignorante, porque todos somos ignorantes en diferentes campos; lo realmente importante es saber que lo somos, aceptarlo, y cambiarlo cuando sea posible. Dijo Einstein que el que no podía maravillarse es tan bueno como un muerto porque sus ojos están cerrados, y es difícil maravillarse cuando crees que lo sabes todo.
Y para cerrar, en cuanto al tema del argumento ad hominem, puede ser válido cuando hablas con este tipo de personas, famosas por pensar que saben más que cualquier experto en la materia. Ejemplo:
Pendejo bajo el efecto Dunning-Kruger: Es bien sabido que la gente engorda porque come mucho.
Algún otro wey: ¡Cállate cabrón! Ni que fueras nutriólogo.
Obviamente, se esperaría que puedas presentar un argumento mejor que ese, por ejemplo, el por qué no tiene razón y/o por qué necesitaría ser nutriólogo para saberlo.
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