Nada más para avisar que, más a huevo que de ganas, tengo que dejar de publicar aquí, tanto la tira como contenido del blog, al menos por un par de semanas.
Ésto a razón de que reanudamos en el otro proyecto y está resultando una chinga muchísimo más tediosa de lo que me esperaba. Yo pensé que con un par de días tenía, pero no.
Y luego, todavía no termino de cambiar de cuarto mis cosas. De verdad que nunca me imaginé tener tantas chácharas y curiosidades, pero tengo que mover y acomodar todas para que puedan seguir con la construcción, acá en la casa.
Regreso despuecito.
domingo, 15 de abril de 2012
sábado, 7 de abril de 2012
Dunning-Kruger
No es pariente de Freddy ni acosará a nadie en sus sueños.
Para ser justo, se me ocurrió comentar un caso en el que el argumento ad hominem podría ser válido. Se trata del efecto Dunning-Kruger, una situación en la que una persona cree saber más de lo que en realidad sabe.
Justin Kruger y David Dunning decidieron, en 1999, cientifizar lo obvio: la gente pendeja es demasiado pendeja como para saber lo pendeja que está. Realizaron experimentos con personas en diferentes actividades que podríamos calificar de "comunes", donde las personas menos competentes demostraron mucho mayor confianza que las personas más preparadas (como bien dicen: "el que nada sabe, nada teme").
Los puntos a probar con estos experimentos fueron, básicamente, que la gente pendeja se sobreestima (y de paso vieron que la gente preparada se tiende a subestimar); en las pruebas, la gente pendeja no sólo iba más confiada, tampoco fueron capaces de reconocer la habilidad genuina de las demás personas, de reconocer sus propios fallos, y, cuando les preguntaron a las personas con más bajo rendimiento cuál pensaron que fue su resultado, todos estaban seguros de que pasaban.
Y aquí el punto es, que no importa ser ignorante, porque todos somos ignorantes en diferentes campos; lo realmente importante es saber que lo somos, aceptarlo, y cambiarlo cuando sea posible. Dijo Einstein que el que no podía maravillarse es tan bueno como un muerto porque sus ojos están cerrados, y es difícil maravillarse cuando crees que lo sabes todo.
Y para cerrar, en cuanto al tema del argumento ad hominem, puede ser válido cuando hablas con este tipo de personas, famosas por pensar que saben más que cualquier experto en la materia. Ejemplo:
Pendejo bajo el efecto Dunning-Kruger: Es bien sabido que la gente engorda porque come mucho.
Algún otro wey: ¡Cállate cabrón! Ni que fueras nutriólogo.
Obviamente, se esperaría que puedas presentar un argumento mejor que ese, por ejemplo, el por qué no tiene razón y/o por qué necesitaría ser nutriólogo para saberlo.
Para ser justo, se me ocurrió comentar un caso en el que el argumento ad hominem podría ser válido. Se trata del efecto Dunning-Kruger, una situación en la que una persona cree saber más de lo que en realidad sabe.
Justin Kruger y David Dunning decidieron, en 1999, cientifizar lo obvio: la gente pendeja es demasiado pendeja como para saber lo pendeja que está. Realizaron experimentos con personas en diferentes actividades que podríamos calificar de "comunes", donde las personas menos competentes demostraron mucho mayor confianza que las personas más preparadas (como bien dicen: "el que nada sabe, nada teme").
Los puntos a probar con estos experimentos fueron, básicamente, que la gente pendeja se sobreestima (y de paso vieron que la gente preparada se tiende a subestimar); en las pruebas, la gente pendeja no sólo iba más confiada, tampoco fueron capaces de reconocer la habilidad genuina de las demás personas, de reconocer sus propios fallos, y, cuando les preguntaron a las personas con más bajo rendimiento cuál pensaron que fue su resultado, todos estaban seguros de que pasaban.
Y aquí el punto es, que no importa ser ignorante, porque todos somos ignorantes en diferentes campos; lo realmente importante es saber que lo somos, aceptarlo, y cambiarlo cuando sea posible. Dijo Einstein que el que no podía maravillarse es tan bueno como un muerto porque sus ojos están cerrados, y es difícil maravillarse cuando crees que lo sabes todo.
Y para cerrar, en cuanto al tema del argumento ad hominem, puede ser válido cuando hablas con este tipo de personas, famosas por pensar que saben más que cualquier experto en la materia. Ejemplo:
Pendejo bajo el efecto Dunning-Kruger: Es bien sabido que la gente engorda porque come mucho.
Algún otro wey: ¡Cállate cabrón! Ni que fueras nutriólogo.
Obviamente, se esperaría que puedas presentar un argumento mejor que ese, por ejemplo, el por qué no tiene razón y/o por qué necesitaría ser nutriólogo para saberlo.
martes, 3 de abril de 2012
Ad hominem
Se me ocurrió citar a Freud en una conversación; su teoría psicoanalítica me parece muy completa, y sobre todo, muy cierta (y algo fuera de contexto, claro, porque el entorno en el que Freud la desarrolló es muy diferente al que vivimos en la actualidad; sin embargo, si la gente la conociera lo suficiente, sabrían lo sencillo que resulta ajustarla y modernizarla(SIC), tipo, Lacan).
No es la primera vez que alguien recibe a Freud a la defensiva: "para Freud, eres un degenerado que quiere acostarse con su madre". Y, sí, de acuerdo al Edipo masculino freudiano, es común el deseo del hijo por la madre. Pero eso no te convierte en un degenerado (per se), ni mucho menos sugiere que Freud te vea como uno.
Dejaré la explicación de Freud para otra ocasión, lo que me compete ahora es el argumento ad hominem, una de las razones por las que siempre, SIEMPRE, prefiero quedarme callado en lugar de discutir con un idiota. Mejor respirar hondo, evitar el tema, y dejar que la gente crea en lo que quiere creer... llevársela tranquilita, vaya, que no vale la pena explicarle nada a quien no quiera entender.
Un argumento ad hominem sucede cuando, en un diálogo, algún pendejo trata de rebatir uno de nuestros puntos (asumiendo que los pendejos no somos nosotros, nomás hablando mamadas, claro) atacando no con una flaqueza de dicho punto, sino a la persona que lo dijo (ya sea, nosotros, o la persona que parafraseamos). Llegan a suceder casos en los que es válido, claro, pero esos casos requieren que NO estemos discutiendo con un pendejo, lo que hace más probable que logren debatir un punto por sus propios medios que recurrir a la desacreditación de la persona, así que podemos asumir que será raro.
Una compañera de la universidad se negó a tomar psicoanálisis porque, no sé según quién, a Freud le gustaban los niños chiquitos. Un conocido dejó de creer en las ideas de libertad de Rousseau cuando le conté que JJR admitió haber tenido su primera erección al ser nalgueado por su niñera. Un par de ejemplos rápidos acerca de cómo un prejuicio puede afectar por completo nuestra percepción, no sólo de la persona, sino de las ideas que nos presenta.
Para acabar pronto, recurrir a argumentos ad hominem nos pone al nivel de Homero Simpson diciendo: "y si era tan listo ¿por qué se murió?". Siempre será mejor mantener la mente abierta y aprender. Siempre podemos aprender algo, hasta de las personas que nos parezcan más tontas o más ruines.
No es la primera vez que alguien recibe a Freud a la defensiva: "para Freud, eres un degenerado que quiere acostarse con su madre". Y, sí, de acuerdo al Edipo masculino freudiano, es común el deseo del hijo por la madre. Pero eso no te convierte en un degenerado (per se), ni mucho menos sugiere que Freud te vea como uno.
Dejaré la explicación de Freud para otra ocasión, lo que me compete ahora es el argumento ad hominem, una de las razones por las que siempre, SIEMPRE, prefiero quedarme callado en lugar de discutir con un idiota. Mejor respirar hondo, evitar el tema, y dejar que la gente crea en lo que quiere creer... llevársela tranquilita, vaya, que no vale la pena explicarle nada a quien no quiera entender.
Un argumento ad hominem sucede cuando, en un diálogo, algún pendejo trata de rebatir uno de nuestros puntos (asumiendo que los pendejos no somos nosotros, nomás hablando mamadas, claro) atacando no con una flaqueza de dicho punto, sino a la persona que lo dijo (ya sea, nosotros, o la persona que parafraseamos). Llegan a suceder casos en los que es válido, claro, pero esos casos requieren que NO estemos discutiendo con un pendejo, lo que hace más probable que logren debatir un punto por sus propios medios que recurrir a la desacreditación de la persona, así que podemos asumir que será raro.
Una compañera de la universidad se negó a tomar psicoanálisis porque, no sé según quién, a Freud le gustaban los niños chiquitos. Un conocido dejó de creer en las ideas de libertad de Rousseau cuando le conté que JJR admitió haber tenido su primera erección al ser nalgueado por su niñera. Un par de ejemplos rápidos acerca de cómo un prejuicio puede afectar por completo nuestra percepción, no sólo de la persona, sino de las ideas que nos presenta.
Para acabar pronto, recurrir a argumentos ad hominem nos pone al nivel de Homero Simpson diciendo: "y si era tan listo ¿por qué se murió?". Siempre será mejor mantener la mente abierta y aprender. Siempre podemos aprender algo, hasta de las personas que nos parezcan más tontas o más ruines.
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