viernes, 30 de marzo de 2012

Apología de la longitud breve

Anoche intentaba desarrollar una especie de ensayo. Al ser varias las cosas que quiero abarcar, tengo que "dividirlo por fascículos" y organizarlos a modo que queden secuenciales y entendibles.

Pero recordé que no es suficiente.

Como tal, no es mi primer blog; escribía mis desventuras y algunos cuentos en un espacio de MSN hace algunos años (me ganó un par de lectores; gracias, vida), que me dejó una experiencia importante: no escribir mucho en la internet.

Vivimos en una época en la que hay más dispositivos conectados a internet que gente en el mundo (según estadísticas); ésto convierte a internet en un medio de comunicación masiva con mucho mayor alcance que la televisión o la radio ( lo que atrae a legisladores a tratar de controlar sus contenidos). La internet es libre, en el sentido de que, si alguien quiere comunicarse a través de ella, puede hacerlo. Todos tenemos la oportunidad de interactuar y expresarnos equitativamente (lo que tristemente ha dado a luz a tantos trolls).

Sin embargo, los contenidos que existen han sido tan diversificados que se ha vuelto un tanto complicado mantener la atención en un sólo lugar. Mucha gente quiere destacar, mucha gente merece destacar, y lamentablemente no nos podemos dar espacio para todos, somos demasiados. Añadamos a eso la capacidad actual de los navegadores de desplegar varias pestañas con diferentes contenidos a la vez y tenemos un déficit de atención instantáneo.

En lo personal, me fue difícil seguir incluso los blogs de amigos que podría considerar cercanos, porque en ocasiones escriben demasiado. Tampoco encuentro sentido a seguir a mis amigos en twitter, donde difícilmente se le puede poner substancia a un pensamiento de 140 caracteres o menos. Y, sin embargo, twitter es, por mucho, un medio de comunicación más leído que cualquier red de blogs en internet.

La diferencia no es la falta de substancia en los contenidos, sino lo rápido, liviano y concreto de sus mensajes. Un blog es el equivalente a tomar dos horas de clase de física, mientras el twitter es el equivalente de ver un segmento de el mundo de Beakman.

Es por eso que espero haber ilustrado mi punto hasta aquí, y ceso de escribir, porque ya me extendí "demasiado".

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