viernes, 6 de junio de 2014

Tolerancia

Nikola Tesla dijo: "la comprensión mutua sería enormemente facilitada por el uso de una lengua universal". El problema es que no tenemos los suficientes conocimientos para lograrlo.

No nos podemos entender entre gente que hable nuestro mismo idioma. Y no me refiero siquiera a "qué difícil es hablar el español"; muchas veces no nos logramos dar a entender con gente de nuestra propia localidad. Todo el espectro semántico que nos puede implicar una palabra no está presente de una persona a la que tiene junto.

En esta entrada compete hablar de la tolerancia. Una palabra que interpretamos como queremos.

 Según el diccionario en línea de la RAE, tolerancia es:

2. f. Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.

Como lo mejor que podemos hacer es escrutar, tenemos que respeto quiere decir:

2. m. Miramiento, consideración, deferencia.

Seguimos escrutando, ahora deferencia

3. f. Conducta condescendiente.

Y ya entrados en el tema, condescender:

 1. intr. Acomodarse por bondad al gusto y voluntad de alguien.

Y, para los que no entendieron, escrutar:

1. tr. Indagar, examinar cuidadosamente, explorar.

Supongamos que nos metimos un chingadazo bien acomodado por alguna circunstancia aleatoria. Es en ese momento en el que podemos decidir, de acuerdo a nuestro umbral del dolor, si el dolor que nos causa es tolerable o intolerable. A un dolor tolerable le podemos pintar buena cara, reírnos de nuestra desgracia, seguir con nuestras vidas. Podemos 'acomodarnos por bondad' al dolor, hacer como que no está ahí, porque no es suficiente para interrumpirnos. Un dolor intolerable, en cambio, es el tipo de dolor que nos come la atención completa. Difícilmente podemos hacer nada que no sea prestarle atención a la molestia que nos causa.

Así funciona la tolerancia.

Personalmente, pienso muy mal de los reggaetoneros. No los bajo de pendejos con malos gustos, a pesar de que prefiero no generalizar. Pero eso no resulta incongruente. Al reconocer sus 'ideas, creencias o prácticas' contrarias a las mías empieza el proceso de discernimiento (porque resulta que 'discriminación' ya es una palabra con una carga semántica bastante negativa). Moralmente, se espera que sea tolerante para con ellos. Éticamente, debería serlo.

¿Es entonces incorrecto que me parezcan una sarta de pendejos? Pues no debería generalizarlos, pero es a partir de esa premisa que empieza mi tolerancia. Porque, si son pendejos o no, no es responsabilidad mía. No depende de mí. Y no será mi problema siempre que no lo conviertan en mi problema. Puedo tener una opinión, con fundamentos o no, pero no tengo por qué restregárselas en la cara. Recuerden que siempre pueden encontrar una razón por la que nosotros les parezcamos los verdaderos pendejos, y entonces resulta que de repente ya no nos gusta la libertad de expresión.

Ser tolerante no quiere decir que busques una razón para que te guste lo que va contra tus ideas [mucho menos que te veas obligado a abandonar dichas ideas]. Simplemente, si no te afecta, hay que dejar de prestarle atención y seguir con lo tuyo... Con mucho cuidado, claro, de no convertirlo en apatía y mediocridad.

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